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Propuestas de mejora del medio ambiente
- Promover el consumo de productos locales con menor huella de carbono. El etiquetado de los productos en función de sus emisiones, tal y como se está
realizando ya en supermercados de otros países europeos.
- Fijar
el pago de tasas de recogida de residuos sólidos urbanos en función de la
calidad de la separación. Aquellas comunidades de
vecinos que separasen de forma correcta sus desechos obtendrían un descuento en
su tasa por costar menos la gestión de sus residuos.
- Introducir
peajes “inteligentes” que promuevan el transporte colectivo y el uso de
vehículos de bajas emisiones. Hoy en día existe ya la
tecnología para introducir peajes “inteligentes” que penalicen solo a
determinados vehículos en función de sus emisiones, su nivel de ocupación, la
congestión de cada zona.
- Crear
bancos de hábitats para financiar proyectos de conservación. “quien contamina, paga” (o “repara”). La clave es que no se produzca una
pérdida neta de ese ecosistema, es decir, por cada hectárea o unidad afectada
el agente económico obligado a la compensación tiene que financiar la
recuperación de al menos la misma cantidad en otro espacio con un especial
valor biológico o ecológico.
- Eficacia y consumo de agua. es
imprescindible una mayor vinculación entre los especialistas y gobierno para
formular estrategias encaminadas a predecir cambios atmosféricos, y frenar las
trabas burocráticas.
- Mejora de la calidad del aire. Para mejorar la calidad del aire
en este 2018, el mejor propósito es reducir el uso del transporte privado al
mínimo imprescindible e utilizar todo lo posible medios de transporte públicos
y alternativos como bicicletas o vehículos eléctricos.
- Cuidado con los incendios. Se debe recordar que estos dramáticos sucesos emiten miles de toneladas de gases de efecto invernadero adicionales que agravan el deterioro climático. Además, como consecuencias de los incendios, la falta de vegetación evita la fijación del suelo que puede ser arrastrado por los días de lluvia, las cenizas alteran la composición de de nutrientes de la tierra y modifica el entorno vital de la fauna.
- Reducción
de la huella ecológica. Con los niveles de ritmo actuales, la
humanidad está utilizando recursos 1.7 veces más rápido de lo que los
ecosistemas los pueden regenerar. Esto equivale a decir que estamos usando 1.7
planetas. Un 60% de esta demanda es nuestra huella de carbono.